La flacidez es un signo del paso del tiempo, que afecta a la piel por pérdida de plasticidad y a los músculos que subyacen por pérdida de masa y tono.

La afectación de la piel está determinada por la desestructuración del tejido intercelular, al perder las células de la dermis capacidad de regeneración del mismo, y se pone más de manifiesto, cuando la piel se ha sometido a una distensión por acúmulo de grasa y esta se pierde, pues no es capaz de recuperar la forma original, o / y los músculos pierden volumen y tono.

Con frecuencia la flacidez se asocia al sobrepeso, a la celulitis o a adiposidades localizadas , y los tratamientos mesoterápicos pueden sumar esfuerzos, con las distintas combinaciones de principios activos, para su solución.

Habitualmente será necesario el uso de aparatología como la radiofrecuencia (RFT) o el Infrarrojo (IST) para conseguir los mejores resultados.

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