relleno_pomulos

Relleno de gran poder voluminizador e hidratante.

Pertenece al grupo de los rellenos dérmicos Voluminizadores.

En LMD Centro Médico Estético, recomendamos rellenos de Ácido Hialurónico para disminuir las arrugas o la pérdida de volumen que generan la edad, las pérdidas de peso o los cambios hormonales, aportando armonía y naturalidad en el rostro, y así, conseguir un rejuvenecimiento sin necesidad de cirugía.

Tiene la capacidad de absorber agua para mantener una hidratación adecuada en los tejidos. Forma parte de la estructura de la piel, aportándole soporte, resistencia y volumen, y contribuye a mantener su elasticidad.

Así, el Ácido Hialurónico lo usaremos para corregir los signos de la edad:

    Dar volumen a pómulos y mentón
Surcos nasogerianos y lineas marionetas
    Corregir el surco lagrimal
    Corregir los surcos nasogenianos
    Corregir líneas marioneta incipientes
    Rellenar las arrugas del labio superior.
    Elevar las comisuras de la boca.
    Modificar el contorno de la mandíbula (“V" óvalo facial).
    Rejuvenecimiento de las manos

Los rellenos faciales con ácido hialurónico se usan, independientemente de la edad, para:

    Dar volumen o perfilar los labios.
Comisuras labiales y lineas de marioneta
    Corregir pequeños defectos de la nariz.
    Rellenar pequeñas cicatrices.
    Corrección de lipodistrofias de diverso origen, incluidas las producidas por VIH.

En una sola sesión los resultados son sorprendentes, sin pasar por el quirófano y no requiere anestesia local. El relleno de Ácido Hialurónico, no es permanente. La duración aproximada es de 8 a 16 meses, siendo progresivamente reabsorbido por el organismo.

Cabe destacar su seguridad, por lo que no requiere test de alergia. Está contraindicado su uso en personas alérgicas al huevo.

El Ácido Hialurónico es una sustancia viscosa que produce nuestro organismo y que forma parte de la sustancia extracelular de la piel (ocupa junto con el colágeno y la elastina el espacio entre las células), de las articulaciones, y es componente del humor vítreo. Tiene la capacidad de absorber agua para mantener una hidratación adecuada en estos tejidos. Forma parte de la estructura de la piel, aportándole soporte, resistencia y volumen, y contribuye a mantener su elasticidad.

El ácido hialurónico es un glucosaminoglicano de alto peso molecular, sintetizado por el sistema vacuolar de los fibroblastos y otras células, entre ellas los queratinocitos, con participación de los factores de crecimiento. Se encuentra en todos los fluidos y tejidos corporales, siendo la piel su principal reservorio (más de un 50% del mismo se encuentra en la piel).

Entre las funciones Ácido Hialurónico: forma parte de la estructuración de la matriz extracelular, participa en la homeostasis, y facilita la migración celular. Por ello, juega un papel fundamental en el envejecimiento cutáneo, la curación de las heridas y la cicatrización. Terapéuticamente se usa en implantes de relleno cutáneo, antienvejecimiento y en aplicaciones tópicas en la curación de las heridas.

Un tercio de éste se degrada y sintetiza cada día. Con el paso de los años, el organismo pierde progresivamente su capacidad de síntesis de hialurónico, de colágeno, de elastina y hay una redistribución del tejido graso subcutáneo. Todo ello determina un progresivo descenso del volumen en pómulos, labios, se pierde la forma de V del óvalo facial (invirtiéndose), aparecen surcos y arrugas, y más prematuramente alrededor de ojos y boca.

En función del uso que le demos en medicina estética, emplearemos:

Ácido Hialurónico no reticulado, para hidratación de las capas más superficiales de la piel con técnicas de mesoterapia, solo o asociado a complejos vitamínicos. Sus moléculas se difundirán con facilidad por la piel, hidratándola, pero sin aportar volumen. Indicado para pieles finas y secas para prevenir el envejecimiento cutáneo y devolver la hidratación cutánea tensando la piel (Mesorich Plus).

Ácido Hialurónico reticulado, en el que, a diferencia del anterior, sus moléculas permanecen unidas o entrelazadas. Este no se difundirá, sino que quedará implantado donde lo coloquemos. Cuanto mayor es número de enlaces, es más reticulado, más volumen aportará y más tiempo se mantendrá su acción.

Pero el uso de un grado u otro de reticulación, se establece fundamentalmente en relación con la zona donde lo vayamos a aplicar. De manera que los más reticulados se deben poner profundamente, sobre el hueso. Los menos reticulados son para el relleno de arrugas superficiales.

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